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Ernesto Guillen

Actualmente recibe terapias de rehabilitacion fisica.

Le pedí serenidad, porque lo sentí esforzándose demasiado, trate de transmitirle todo el ánimo y la fuerza de las oraciones que cada uno de ustedes familia y amigos le están dando.Testimonio
Yo como su prima y hermana sé que él lo va a lograr, porque es un incansable luchador, siempre ha logrado sus propósitos. Testimonio

Laura Ramirez

Actualmente recibe apoyo terapuetico.

Historia Que Podría Ser Real

José Luis tiene 33 años, está casado con una mujer bonita, tienen una hija de 3 años y están esperando su segunda bebé, se llamará Fernanda. Juntos decidieron que ella saliera de trabajar para poder dedicarse por completo a sus hijas. Les está yendo muy bien en lo económico y están felices de haber formado una hermosa familia. Él es ingeniero en sistemas, especializado en redes computacionales y tiene un gran futuro, trabaja para varias compañías y está cerrando una propuesta para asociarse con un grupo de empresarios, expandir sus servicios a más clientes y, probablemente a Centro y Sudamérica. Todo va viento en popa; la meta que se había fijado cuando aún era estudiante, está cumpliéndose día con día. En unos días se irán a la playa a pasar una semana sensacional, con la idea de comprar una casa dónde pasar las vacaciones.

José Luis aporta dinero para que nada le falte a su mamá y apoya económicamente a su hermano menor para que termine su carrera. El fin de semana, después de una junta con sus socios, hará una carne asada en su casa, donde se reunirá con sus primos y los hermanos de su esposa. No cabe duda que la fortuna le sonríe.

Pero… esa tarde en la reunión, una llamada interrumpió y sorprendió a la familia….José Luis sufrió un accidente al volver a casa…

…Hoy, casi un año después, José Luis se recupera lentamente. Se le entiende un poco más al hablar, mueve mejor el brazo y la mano derecha, ya no usa la silla de ruedas y puede caminar con andadera. Le quitaron la cánula del cuello y respira por sí mismo, tiene programada una cirugía para retirar los clavos de la fractura de la pierna y colocarle una placa en el cráneo para componer la deformidad que le quedó tras el choque. La carne asada y la fiesta que le esperaba aquel día en casa, se transformó en tragedia para él y su familia. En unas pocas horas todo cambió. No sólo requirió de la ayuda de su esposa y su mamá para que lo bañaran y lo alimentaran al salir del hospital, sino que su suegra tuvo que hacerse cargo de las niñas. Su empresa está por perderse porque nadie la atiende como él lo hacía. El proyecto de expansión no se cerró, los ahorros casi se terminaron, su mamá y su hermano ya no reciben su apoyo y ahora, José Luis recibe la ayuda del hermano de su esposa, mientras en su casa reina la incertidumbre por lo que el futuro les depara.

Sentado en su sillón, mirando fijamente por la ventana, José Luis se sorprende de lo rápido e inesperado que cambio toda su vida. Es joven, está dispuesto a no dejarse vencer y tiene la certidumbre de que hay algo más que se puede hacer por su rehabilitación. Está convencido de que puede dar más si le ayudan un poco. Quiere regresar a trabajar. Piensa que debe haber médicos profesionales que se dediquen a dar tratamiento a pacientes como él, pero no sabe dónde encontrarlos.

 

La historia de José Luis es una historia como muchas de las que ocurren día a día en el mundo y en nuestro país. Y están más cercanas a nosotros de lo que creemos.